Física y Quimica

Nomenclatura Química Inorgánica

Formulación

 
 

Átomos y enlaces

Los elementos químicos tratan de adquirir una configuración electrónica que sea estable. En la mayoría de los casos esa estabilidad está ligada a que su última capa (capa de valencia) posea la configuración de gas noble (ns2p6). Para adquirirla los elementos se combinan con otros con el fin de obtener los electrones que les faltan, o desprenderse de los que tienen “en exceso”. La manera de lograr esto da lugar a los distintos tipos de enlace existentes:

Transferencia electrónica. Enlace iónico.

Cuando un átomo muy electronegativo (que tiene una gran avidez por los electrones: no metal, situado a la derecha del S.P, con una estructura electrónica próxima a la de gas noble) se enfrenta a un átomo poco electronegativo (que tiende a desprenderse de los electrones: metal, situado a la derecha o en la parte central del S.P) se produce una “coincidencia de intereses”. El átomo electronegativo (p. ej. el Cl), necesita tomar un electrón, mientras que el menos electronegativo (p. ej. el Na) lo que necesita es desprenderse de uno. Por esta razón se produce la transferencia de un electrón del sodio (que lo pierde, transformándose en un ión positivo) al cloro (que lo gana, transformándose en un ión negativo). Como consecuencia, aparecen iones de carga opuesta que se atraerán. Como esta atracción electrostática actúa en todas direcciones, cada ión negativo se rodeará del mayor número posible de iones de signo positivo, y éstos de iones negativos, formándose una estructura llamada macromolécula o cristal, cuyas unidades estructurales son iones de signo opuesto.

La transferencia electrónica de uno o más electrones para formar iones es el proceso fundamental del enlace iónico

Compartición de electrones. Enlace covalente. 

Si los átomos que consideramos son ambos electronegativos (no metales), ocurrirá que ninguno de los dos tenderá a ceder  electrones, no pudiendo, en consecuencia, enlazarse mediante enlace iónico.

En este caso la solución que se adopta es mantenerse juntos (unidos) con el fin de compartir pares de electrones, de forma tal, que todos los átomos enlazados adquieran una configuración electrónica estable.

Teóricamente en un enlace covalente los pares de electrones deberían compartirse de manera rigurosa (al 50%). O lo que es lo mismo, si hiciéramos “un reparto” dividiendo los electrones de enlace entre los átomos enlazados, a cada uno de ellos debería corresponderle uno de los dos electrones del par. Sin embargo, esto sólo es cierto cuando los elementos que se enlazan son exactamente iguales o de electronegatividad muy parecida. En caso contrario, el elemento más electronegativo “tira” más del par de enlace quedándose con más del 50% que le correspondería. Si ahora efectuamos una división del par de enlace, al átomo más electronegativo le correspondería (por ejemplo) el 80 %. De esta manera, éste átomo “coge electrones” adquiriendo cierta carga negativa (aunque no llega a ser de una unidad lo que se correspondería con un enlace iónico), y el menos electronegativo queda con cierta carga positiva.

Como se puede observar, y dependiendo del número de electrones necesario para adquirir la deseada estabilidad, los átomos se van a combinar en una u otra proporción: Ejemplos: